DOLORES FUNCIONALES: QUÉ SON Y CÓMO TRATARLOS

Los dolores funcionales, constituyen un tipo de dolor muy frecuente en el que las pruebas radiológicas, analíticas, etc… son normales y que resultan de difícil diagnóstico cuando no se está familiarizado con ellos. Se excluyen los dolores reumáticos, oncológicos, traumáticos y los producidos por una causa compresiva conocida. Este tipo de dolores son cada vez más frecuentes en la sociedad avanzada en la que vivimos.
Son con gran frecuencia de origen vertebral sin que sea necesaria la existencia de una hernia discal, por ejemplo. Esto es así porque los nervios de los brazos y las piernas nacen de la columna vertebral, por lo que cualquier causa que los irrite producirá dolor en las zonas a las que llegan.
Otras causas de dolores funcionales son los campos interferenciales producidos por un desequilibrio en el sistema nervioso vegetativo, que es la parte del sistema nervioso que controla las funciones no voluntarias del organismo como los latidos del corazón, la sudoración, los impulsos tróficos, etc…
Los dolores funcionales pueden verse también producidos o agravados por otros muchos factores, entre los que destacan el estrés, la ansiedad, la alimentación, las intolerancias y alergias, los metales pesados, y cualquier factor que aumente la inflamación general en el organismo o el estrés oxidativo. En muchos casos los dolores son multifactoriales, es decir que hay varias causas que combinadas propician la aparición de los mismos.
En el Centro de Traumatología y Medicina Manual tratamos estos dolores funcionales mediante diferentes métodos de acuerdo con el origen u orígenes de cada uno. Para ello contamos con la Medicina Manual, que consiste en la manipulación vertebral y de los brazos y piernas, así como del tratamiento de los tejidos blandos y puntos gatillo. Así mismo utilizamos la Terapia Neural o Medicina del Neurovegetativo, que consiste en la neutralización de los arriba mencionados campos interferenciales en los que el potencial de membrana de las células suele estar por debajo de los valores necesarios. Para ello se utiliza la Procaína, un fármaco que tiene la propiedad de aumentar el potencial de membrana de las células.
Además realizamos test alimentarios sin necesidad de hacer análisis de sangre, para saber qué alimentos no tolera bien su organismo y poder sustituirlos por otros que sí son bien tolerados. Los alimentos mal tolerados aumentan la inflamación general de organismo produciendo, entre otros, dolor y aumento en la retención de líquidos, por lo que al evitarlos, disminuyen los dolores y se pierde peso. De la misma manera se pueden testar medicamentos u otras sustancias.
Francisco Javier Martínez Romero (Traumatólogo)

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